Traducido por de CGDE de Dinafem Seeds, enlace original: https://www.dinafem.org/en/blog/thc-the-best-known-marijuana-cannabinoid/?amp

 

Los cannabinoides, como el THC, son conocidos como metabolitos secundarios; son compuestos orgánicos sintetizados por plantas que no injieren en su crecimiento y desarrollo, pero que tienen un rol en la interacción de la planta con el ambiente. La hipótesis principal es que hay metabolitos secundarios que actúan como un sistema inmune que protege a las plantas de parásitos, pestes y depredadores.

Pero parece que defender no es la única función del THC. También puede ayudar a las plantas de cannabis a comunicarse y tiene un efecto en otras plantas, así como para atraer otros organismos beneficiosos que las protegen y ayudan a polinizar.

Una investigación de la Universidad de Maryland halló que el THC también puede proteger a las plantas de cannabis de un efecto dañino producido por luz. El exceso de radiación UV-B puede causar daño en los aparatos fotosintético, reproductivo y de división celular de la planta.

Entonces, el delta-9-tetrahydrocannabinol actúa como una cobertura protectora para la planta que trabaja de forma similar que la pigmentación en la piel humana. Se piensa que este desarrollo evolucionario mantiene a salvo a las plantas de cannabis contra una excesiva radiación ultravioleta en las estepas de la alta montaña asiática, de donde se cree que la cannabis es originaria.

¿Cómo se forma el THC?

Esta ventaja adaptativa tiene mucho que ver con la manera en la que el THC está formado. El THC psicoactivo es el resultado de un proceso de biosíntesis que consiste en varias fases y ocurre en las glándulas resinosas de la planta: los tricomas. Primero, la planta crea dos compuestos: ácido olivotólico y pirofosfato, que juntos forman el CBGA (ácido cannabigerólico). En la fase siguiente, el CBGA se transforma en CBCA (ácido cannabicrómico) y CBDA (ácido cannabidiolico), hasta que eventualmente se transforma en THCA (ácido tetrahydrocannábinolico), la versión no-psicoactiva del THC, durante las últimas semanas de vida de la planta.

Cuando la cannabis atraviesa el proceso de descarboxilación (al calentarse a altas temperaturas) o cuando se seca y cura, la molécula de oxígeno del THCA (la “A” en THCA), se cae de la estructura química y el THC se vuelve psicoactivo, proveyendo los efectos que normalmente se asocian con el consumo de cannabis.

¿Cómo interactúa el THC con el sistema endocannabinoide?

En 1964, el químico israelí Raphael Mechoulam fue el primero en aislar y sintetizar el THC de hachís libanés. Este descubrimiento señaló el camino de investigación a otros cannabinoides, receptores cannabinoides y endocannabinoides, compuestos humanos similares al THC que mantienen el equilibrio fisiológico dentro del cuerpo.

Como humanos y animales tenemos receptores que se conectan con el THC, también podemos beneficiarnos de los fitocannabinoides que la planta de marihuana produce, tanto de manera terapéutica como recreacional. Este sistema biológico se llama “sistema endocannabinoide”, y se compone por un grupo de químicos señalizadores especializados, sus receptores, y las enzimas metabólicas que los degradan. Los endocannabinoides se adhieren a receptores cannábicos en el cerebro y el sistema inmune (CB1 y CB2); y los cannabinoides de la planta como el cannabidiol (CBD) o el Δ -9-tetrahydrocannabinol (THC) actúan en nuestros cuerpos replicando las acciones de estos endocannabinoides naturales.

¿Cómo afecta a nuestros cuerpos el THC?

Tal vez estás acostumbrado a la sensación que obtienes del THC, ¿pero sabías lo que ocurre realmente dentro de tu cuerpo? Cuando alguien fuma cannabis, el THC descarboxilado entra en el torrente sanguíneo y alcanza el cerebro en solo unos pocos segundos. Luego el THC imita la acción de los endocannabinoides producidos naturalmente por el cuerpo, y se adhiere a los receptores cannábicos.

Las áreas del cerebro que el THC alcanza, se ubican en la corteza cerebral, el cerebelo, y el ganglio basal; estas áreas no están asociadas con procesos de pensamiento, memoria, movimiento motor, placer, coordinación ni concentración.

El motivo por el que el THC afecta a estas áreas más significativamente que otros cannabinoides activos como el CBD, es porque el THC tiene una estructura molecular específica más afín con los receptores CB1 y sus neurotransmisores, que facilitan la comunicación entre neuronas. En resumen, el THC imita a la anandamida (conocida como “molécula de la felicidad“), un cannabinoide que se produce naturalmente en el cuerpo. Si eres runner conoces bien la anandamida, es la molécula responsable de la “elevada de corredores”, esa ola de euforia que se experimenta luego de un intenso entrenamiento.

Los efectos producidos por el THC incluyen:

  • Estimulación celular en el cerebro, que incrementa la segregación de dopamina, comúnmente conocida como la “hormona de la felicidad”, y lleva a otras sensaciones desde la euforia al relajamiento.
  • Una respuesta física, tal como la reducción de la inflamación o el incremento del apetito.
  • Una respuesta mental, con efectos en varias áreas del cerebro que incluyen el hipocampo (memoria), cortex frontal (procesos de pensamiento y toma de decisiones), y el cerebelo (movimiento físico y coordinación).

El THC puede producir una amplia gama de efectos a corto plazo que pueden percibirse de múltiples formas, dependiendo del individuo. Por ejemplo, mientras que alguna gente le parece que el THC produce sentimientos de intensa “paz y calma”, otros experimentan incremento en la ansiedad, junto con efectos sensoriales secundarios como la euforia, estado de alerta, pensamiento fragmentado y mareo.

El mismo nivel de THC puede producir diferentes efectos en personas distintas, desde una amena estoneada hasta una paranoia paralizante. Las razones para las diferentes reacciones se deben a las diferentes constituciones químicas y genéticas d ecada individuo, pero diferentes cepas y concentraciones de THC pueden ocasionar efectos variados también.

Cabe resaltar que los efectos negativos del THC pueden ser reducidos o modulados gracias al “efecto séquito”, un mecanismo mediante el THC actúa en conjunto con otros cannabinoides y terpenos (compuestos responsables del sabor y aroma de la planta).

Las propiedades terapéuticas del THC

Cuando el THC entra en el torrente sanguíneo, también puede beneficiar el tratamiento de muchos males, puede ayudar a aliviar el dolor neuropático, inflamación y nausea; puede mejorar el apetito y humor; etc. La investigación en materia de cannabis medicinal está trayendo a nuestra atención los beneficios terapéuticos del THC y sus posibilidades están siendo estudiadas para tratar cáncer, Crohn´s, fibromialgia, Alzheimer, esclerosis múltiple, glaucoma o apnea del sueño.

Aún son tiempos jóvenes para el mundo en materia de investigación cannábica, pero es probable que, cuando la legalización se vuelva una realidad, la industria crezca de forma brutal, y nuestro entendimiento de cómo el THC y otros cannabinoides pueden ser usados en el tratamiento de estas enfermedades se expandirá más allá de lo imaginable.

 

Referencias:

UV‐b radiation effects on photosynthesis, growth and cannabinoid production of two Cannabis Sativa chemotypes. John Lydon Alan H. Teramura C. Benjamin Coffman. Photochemistry and Photobiology. 1987.

Is cannabis neurotoxic for the healthy brain? A meta‐analytical review of structural brain alterations in non‐psychotic users. Matteo Rocchetti, Alessandra Crescini, Stefan Borgwardt, PhD Edgardo Caverzasi. Psychiatry and Clinical Neurosciences. 2013.

An Update on Plant Photobiology and Implications for Cannabis Production. Samuel Eichhorn Bilodeau, Bo-Sen Wu, Anne-Sophie Rufyikiri, Sarah MacPherson, and Mark Lefsrud. Front Plant Science. 2019