Mi nombre es Sandra Liseth Ramirez Collazos, tengo 36 años, diagnosticada con fibromialgia desde hace 8 años, con depresión crónica desde la adolescencia.

Vengo consumiendo hace 1 año 10 meses cannabis medicinal por recomendación de un amigo, he probado a lo largo de todos éstos años miles de tratamientos entre clásicos y alternativos y ninguno me surtía efecto, mis dolores intensos, rigidez, fatiga crónica, insomnio severo, sueño no reparador, mi debilidad mermaron mi bienestar, mi estado de ánimo y calidad de vida, no me mantenía por mucho tiempo en un empleo por mis constantes crisis llamadas brotes, mi vida social había tenido un cambio impactante, me aislaba o tenía que salir de donde estaba para irme a casa y ser atendida por la ambulancia, no podía jugar con mi hija por los dolores, si lo hacía estaba inmersa en un extremo dolor y cansancio. Era todo un círculo vicioso en donde a mayor dolor más me entristecía y si me entristecía se exacerbaba el dolor, mi depresión y fibromialgia iban de la manito.

La ambulancia venía a atenderme a casa aproximadamente 3 veces a la semana como mínimo, voy 1 año 10 meses con una sola crisis de dolor y para mí eso es grandioso.

Desde que consumo cannabis medicinal en 3 de sus formas mi vida dio un giro de 360 grados, ahora ya puedo tocar agua fría sin tener que entrar en crisis, puedo salir con mis amigos y familia a pasarla bien sin tener ellos que preocuparse por si me desvanezco o algo peor, puedo trabajar de manera independiente, manejo mis tiempos, rindo en todos los aspectos de mi vida, personal, social, laboral, incluso ahora como activista de derechos en la salud siendo la presidenta de la Federación de Cannabis Medicinal en forma de agradecimiento con la planta y como empatía a cada caso de salud que necesite accesibilidad a ésta alternativa.

Consumo aceite de cannabis alto en thc y alto en cbd, con ellos pude controlar mi dolor en un 95% y también relajarme y combatir mi insomnio, pasé de tomar 11 medicamentos al día a uno solo, eso para mí es invaluable.

Consumo el aceite de cannabis y para mis dolores más intensos o días más difíciles también vaporizo resina cannábica la cual me ayuda hoy por hoy a conciliar el sueño y se vuelve incluso un sueño reparador, no como cuando consumía clonazepan.

Utilizo ungüento de cannabis para relajarme, para aliviar el poco dolor que hoy por hoy ya me queda, un dolor tan ínfimo que jamás imaginé.

Empecé a adorar la cannabis pero también otras plantas, semillas, frutos y flores que nos brinda la naturaleza que siempre estuvieron ahí y que pocos la sabemos aprovechar.

Estoy en mi mejor momento y siempre defenderé los derechos que tenemos como seres humanos y ciudadanos de acceder sin mayores trabas a medicina alternativa.

La cannabis cambió mi vida en todo sentido y le tengo gran agradecimiento.