Me diagnosticaron epilepsia refractaria cuando tenía 21 años, mi vida completa se detuvo. De un momento a otro no podía estudiar, no podía trabajar, no podía salir a la calle sola, ni siquiera bajar escaleras, con el pasar de los días las convulsiones aumentaron al igual que las pastillas. Tomaba 15 pastillas al día; entre anticonvulsivos, ansiolíticos e incluso antipsicóticos.
20 crisis al día, entre tónico, clónicas, mioclónicas, pérdidas de memoria, alucinaciones simples, alucinaciones complejas, crisis de ausencia, crisis de ira y demás.
Me internaron a los 23 años debido a una infección renal severa, allí los doctores descubrieron que tenía una intoxicación farmacológica, el hígado hinchado y una gastritis severa culpa de las múltiples pastillas que venía usando a diario (valprax, carbamazepina, tegretol, clonazepam, rivotril, etc.)
Al salir del hospital, mi novio encontró información en internet sobre pacientes con epilepsia en Estados Unidos que se trataban con cannabis medicinal. Pasamos varios meses investigado sobre el tratamiento, nos contactamos con casos similares a los míos y con doctores en otros países. Tras una semana de usar el aceite, las alucinaciones complejas y simples se detuvieron, a los pocos meses de uso abandoné las pastillas por completo.
Solo tomo aceite de cannabis, las convulsiones pasaron de ser 20 al día a 1 convulsión cada 3 meses.
El aceite de cannabis, la planta, me devolvió la vida, la dignidad, la autonomía y hace que todos esos horribles momentos de enfermedad se sientan tan lejanos, como un mal sueño.
Llevo más de 4 años usando solo aceite de cannabis.