El cannabigerol (CBG) es uno de los  más de 150 cannabinoides identificados en la planta del cannabis. Sin embargo, el tetrahidrocannabinol (THC), el cannabidiol (CBD) y el cannabinol (CBN) son los más estudiados.

El ácido cannabigerolico (CBGa) deriva de un ácido olivetólico (un ácido conjugado de un olivetolato). Durante el crecimiento de la planta del cannabis, el CBGa o CBG en forma ácida se convierte en THCa, CBDa o CBCa, bajo la acción de ciertas enzimas que metabolizan y descomponen el CBGa.

Posteriormente la descarboxilación da fruto a los fitocannabinoides THC, CBD y CBC, entre otros. No obstante, la eliminación directa de un grupo carboxilo en el CBGa forma el CBG en la planta, aproximadamente el 1%.

¿Cómo funciona el CBG?

Un artículo publicado en el British Jounal of Pharmacology[1] sugiere que actúa como un potente agonista (activador) del receptor adrenérgico alfa-2, y antagonista (bloqueador) del receptor 5-HT1A.

Además, interactúa con el receptor CB1 como un antagonista competitivo (bloqueador que compite por los sitios de unión del activador), afectando principalmente al sistema nervioso central. Asimismo, posee afinidad significativa por los receptores CB2. Sin embargo, los investigadores no han concluido aún si su función en dichos receptores es agonista o antagonista.

Efectos terapéuticos del CBG

Un estudio publicado en 2009 sobre el glaucoma[2] en animales demostró que tanto el THC como el CBG podrían reducir la presión intraocular. Cabe tener en cuenta, además, que el cannabigerol es una sustancia no psicoactiva.

Otro artículo científico sostiene que el CBG podría disminuir la progresión del cáncer colorectal[3], al inhibir selectivamente el crecimiento de las células tumorales, bloqueando los canales de potencial transitorio (TRP, por sus siglas en inglés), que están involucrados en el crecimiento de células tumorales.

Publicaciones antiguas respaldan su efecto analgésico, antibacteriano, antinflamatorio, antidepresivo y antihipertensivo. Otro aspecto interesante del cannabigerol es que a dosis altas demostró tener la propiedad de ser citotóxico en carcinoma de células epiteliales y cáncer de mama, así como ser un buen inhibidor en la proliferación de keratocinocitos, potencialmente terapéutico en psoriasis. A nivel experimental, el CBG podría ayudar positivamente al tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales[4].

Finalmente, un estudio en 2015[5] con ratones explica que el CBG tiene un prometedor efecto neuroprotector para el tratamiento de la enfermedad de Huntington. Otras enfermedades como el Parkinson[6] o la esclerosis múltiple[7] podrían también beneficiarse de esta propiedad. A pesar de lo anterior, es necesario realizar estudios en humanos para clarificar los efectos secundarios, las dosis necesarias, o incluso el resultado con una combinación de fitocannabinoides.

¿Qué futuro tiene el CBG?

El hecho de ser una sustancia no psicoactiva abre camino para su investigación médica. Desgraciadamente, debido a su baja concentración en la planta de cannabis, el CBG es difícil de producir en grandes cantidades. Este aspecto lo hace menos atractivo que el CBD, cuya concentración es muy elevada.

Aun así, mejores métodos de cultivo se están estudiando para aumentar la cantidad de cannabigerol en la planta, ya que se ha descubierto que cosechar la planta de cannabis después de seis semanas de floración, en vez de ocho semanas, permite obtener una mejor concentración de CBG.

Fuente: https://www.kalapa-clinic.com/cbg-cannabinoide-prometedor/