Soy Max Alzamora médico cirujano egresado el año 2010 de la Universidad San Martín de Porres, magíster en medicina ocupacional y del medio ambiente. Llevo brindando consultoría por mas de 8 años a distinguidas empresas.

En un viaje de vacaciones a los Estados Unidos logro apreciar el avance que tienen en el uso del Cannabis medicinal, a mi retorno a Perú participo de los cursos de Terapéutica brindados por el Colegio Médico del Perú y comienzo a tratar pacientes en mi consultorio particular impulsándome a seguir investigando. Logro culminar el curso del instituto americano del cannabis (USA) para después viajar a Europa y hacer una pasantía en Clínica Kalapa (clínica especializada en tratamientos con cannabis). Este año 2018 fui invitado a Santiago de Chile para formar la Sociedad Científica Latinoamericana de Enteógenos y Cannabis.

En la actualidad llevo registro de más de 100 pacientes de diversas patologías tales como Parkinson, Fibromialgia, Cáncer, Artrosis, Autismo, Ansiedad, Insomnio a los que he tratado con distintas concentraciones de aceite de cannabis. A la mayoría de estos casos, los han asistido durante varios años en hospitales en los que la respuesta de los colegas acerca del deterioro progresivo de sus enfermedades es: “es parte de”. Y lo que se hace es aumentar las dosis de medicamentos haciendo que los pacientes se hagan dependientes y evidenciándose cada vez más los efectos adversos que estos fármacos producen, no dando nuevas alternativas sino más bien dando palabras de resignación a ellos y sus familias.

Debe ser por eso que no me dediqué a ejercer mi profesión en el sistema nacional de salud, a pesar de que lo que impulsó a llevar esta carrera fue el dar esperanza y calidad de vida a las personas que la necesitan. Puedo decir que más del 90% de los pacientes que he tratado he podido evidenciar resultados positivos.

Por citar un ejemplo, mi primer paciente fue un señor de 82 años muy amigo de mi padre diagnosticado de Parkinson hace 8 años, quien llegó a la consulta ayudado por su hijo para caminar, con mucha dificultad para hacerse entender, con signos como espasticidad severa, inestabilidad, depresión e insomnio aislándose de la familia y comenzando a tener pensamientos suicidas. Siendo tratado en un reconocido hospital local y llegando a tomar más de 7 pastillas diarias. Le comencé a administrar aceite de cannabis y le aconsejé a él y a su familia llevar un estilo de vida saludable, en el que mejorar alimentación y actividad física. Luego de ya casi un año de tratamiento, hemos logrado disminuir los medicamentos a tal punto que el día de hoy solo toma 1 pastilla al día, he podido observar que está menos espástico, se comunica de muy buena forma, sale a caminar 3 vueltas al parque a diario, ayuda en los quehaceres del hogar,  interactúa con sus nietos y lo principal es que volvió a sentir alegría por vivir.

Otro caso que representa mucho para mí, es el de una niña de 8 años con diagnóstico de Autismo, la cual tenía crisis severas de agresividad, aislamiento e insomnio. La madre refirió que los síntomas se acentuaban a medida que transcurría el tiempo llegando a auto agredirse, por lo que decidió dejar de trabajar para dedicarse 100 % a su cuidado. Con ella inicié un tratamiento con aceite rico en CBD (pero no aislado) hace más de 6 meses, evaluándola mensualmente y modificando las dosis y frecuencia de estas. Para mi sorpresa madre me envía al tercer mes de haber iniciado el tratamiento, un video de su hija participando del desfile escolar por fiestas patrias y otro bailando con sus compañeras en la actuación del colegio, cosa que pensó que nunca ocurriría.

Es por estos casos y muchos otros más que cada vez estoy más convencido de las múltiples propiedades curativas y paliativas del cannabis, espero seguir ayudando a que más personas que ya no tienen esperanza en los tratamientos convencionales vean en esta planta una alternativa natural y efectiva para hacerle frente a sus enfermedades.

Max Alzamora Pérez

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