Hace diez años, varios amigos, desconocidos y seguidores juntamos fuerzas para ayudar a una amiga querida. Ella de pronto padecía de un mal que en el Perú no podían diagnosticar. Su cuerpo tenía reacciones alérgicas sin haber consumido algo que pudiera detonarlas. Ansiedad, náuseas, dolor, depresión, neumonía… hasta 60 males relacionados. Se juntaron fondos, ella logró ir hasta la Clínica Mayo en Estados Unidos, y aunque de regreso, sus labios, sus ojos, su cara toda hinchada nos asustaron, ella ya tenía un diagnóstico: una enfermedad a la médula, desorden en las células mastocitos con mediadores de prostalactina (no te preocupes, no sé tampoco si ella lo entendió en su momento). Ella es Francesca Brivio, hoy presidenta de Cannabis, Gotas de Esperanza.

“Estuve tomando medicamentos durante años, pero que no remediaron nada. Me curaban una cosa, pero me malograban algo más”, dice Francesca. Yo la recuerdo pasando de ser energía pura a estar horizontal en una reunión por su cumpleaños. Pasar de saltar sobre la cama riendo, a estar en una silla de ruedas. “En el 2013, estaba fuera del Perú, y en un día con mucho dolor, náuseas y cansancio, me ofrecieron marihuana. Aunque he fumado antes, nunca fui una fumadora habitual. Lo hice, el dolor pasó, me sentí mejor, recordé haber leído en algún momento sobre el uso de la marihuana en tratamientos para el cáncer”. Y así empezó la aventura, la curiosidad por saber más sobre el uso del cannabis y las terapias alternativas.

Ella decidió estar mejor. Volver a comer sano, dejar el azúcar, sanar algunas cosas personales… En el 2017 había dejado el cannabis, cuando tuvo una recaída en su enfermedad porque esta no tiene cura, se controla. Entonces volvió a lo que ella llama “información informada” sobre el CBD (cannabidiol, principal componente del cannabis) y –en una especie de deuda con la sociedad por toda la ayuda recibida en momentos de mayor crisis en su enfermedad– fundó Gotas de Esperanza.

El Estado, en ese entonces, no solo había desamparado a quienes necesitan del cannabis para tener una mejor calidad de vida. Los había criminalizado. En el 2017, un vecino puso una denuncia y se descubrió un laboratorio en San Miguel. Se detuvo a varias mujeres casi como si fueran paqueteras, ellas, madres de niños que convulsionan más de seis veces al día, que lograron una calidad de vida insuperable para sus hijos, sin dolor, sin náuseas diarias. Lo increíble es que esta detención abrió a patadas las puertas al diálogo hasta ese entonces inexistente sobre el consumo del cannabis medicinal, sus beneficios, su legalidad en nuestro país. Hoy, gracias a que se abrió esa puerta, ya existe la ley que permite su consumo. Sin embargo, aún no nos dice cómo conseguirlo, ya que no se puede producir ni es permitido el autocultivo. En Gotas de Esperanza se trabaja sobre el eje político también, buscando que la ley sea completa, que esta medicina pueda ser accesible para todos.

Como experiencia personal, diré que tengo ya cinco semanas tomando aceite de cannabis. Hace tres que mi presión arterial se mantiene en 12/8, luego de pasarme seis meses con picos de 17/10. Duermo mucho mejor, tengo energía en el día, no me duele la cabeza. Me asesoré bien, fui recetada por una doctora y fue casi instantáneo el cambio.

La Ley Nº 30681 regula el uso medicinal y terapéutico del cannabis y sus derivados. Establece como objetivo garantizar el derecho fundamental a la salud y permitir el acceso, exclusivamente para uso medicinal y terapéutico, del cannabis y sus derivados. Asimismo, aborda disposiciones sobre el uso informado, la investigación, la producción, la importación y la comercialización del cannabis y sus derivados destinados exclusivamente a fines medicinales y terapéuticos.

Entrevista: “Educar, educar y educar”

 

Francesca Brivio, fundadora de Gotas de Esperanza.

¿Cómo va el uso del cannabis en el Perú?

El CBD es solo uno de los componentes del cannabis. Estamos en nada. Tenemos una ley, tenemos reglamento, pero no las disposiciones necesarias, se le sigue tratando como algo ilícito entre los ministerios que no se ponen de acuerdo. Como resultado,uno no puede ir a una farmacia a comprar esta medicina. Nuestra ley es incompleta, ya que solo permite la venta a través de laboratorios, y aunque estoy de acuerdo con ella, hay que democratizar su alcance. Hay grupos que buscan que sea solo a través del autocultivo, pero no puedes obligar a una paciente a prepararse su propia medicina, ¿no? Lo ideal sería que fuera accesible por cualquier vía. La salud es un derecho humano fundamental. Vamos a empezar de nuevo a agitar las aguas para que esto avance.

¿Qué es Gotas de Esperanza?

Es una asociación sin fines de lucro que busca dar esperanza con el tema del cannabis medicinal, centrada en la educación e incidencia política. Hacemos conferencias, talleres, creemos en la educación y no en la prohibición. Por supuesto, creemos que esto debe regulado. Mi rol es seguir promoviendo estos encuentros, seguir educando. Hoy soy presidenta también de la Federación de Cannabis Medicinal – Perú (Fecame). Por eso viajo a charlas y debates dentro y fuera del país. Educar, educar, educar, eso es lo que hay que hacer.

¿Cuál es la meta?

Democratizar la planta. Lograr el acceso real.

¿Qué decirle a quien quiere probarlo?

Que busquen una asociación ya existente, como Buscando Esperanza, Madres Cultivadoras, Una Luz de Esperanza… En Cannabis Gotas de Esperanza podemos darles una lista de doctores que trabajan con nosotros para que los asesoren y receten según su necesidad. Mucho de lo que se vende en Internet relacionado al cannabis es estafa. Hay quienes te dan aceite de oliva puro, en el mejor de los casos. Ten cuidado a quién le compras.

 

Texto original: https://publimetro.pe/vida-estilo/salud/cannabis-de-esperanza-por-zoe-massey-agente-de-cambio-noticia/